FO! Los Modernos
Alejandro Orlando y Pedro Paiva. Los dos Modernos se presentaron ayer sobre el escenario del auditorio de la Facultad de Lenguas, en un ciclo que la Universidad estaba debiendo y en el que se llega a entender porqué es que ganaron el premio a la mejor obra teatral de Barcelona y les arrebataron el ACE a Les Luthiers, Aryentains y tantos otros, en 2006.
Desde 2002, éstos tipos vienen poniéndose medias negras, zuecos y faldas a la rodilla para definir una estética que creen tiene por fin el sólo hecho de llamar la atención. "Comenzamos en un momento muy jodido para el país y nuestras presentaciones eran tipo café concert por lo que teníamos que buscar la manera de destacarnos, de que la gente que estaba sentada en el bar se preguntara quiénes eran los dos locos de pollera", comentan.
El espectáculo que hacen Los Modernos es una revalorización del lenguaje, en el sentido de que reflexiona justamente acerca del papel, las contradicciones, las particularidades y clichés de la palabra en la actualidad. Humor, rapidez (mental y física), ingenio, imaginación y creatividad, mucha creatividad. Música, monólogo y actuación, se combinan de una manera muy inteligente y entretenida en la versión de FO que se podrá ver el jueves en dos funciones, a las 16 y a las 18, con una entrada súper accesible al estudiante, de $10.
La compañía, que raramente no tiene un director, debe su nombre a un viejo negocio de Bº Gral. Paz. Un lavadero por el que Alejandro pasaba a diario. "Cuando leí el cartel que decía Lavadero El Moderno y ví que las paredes estaban destruídas pensé: ¡claro, en algún momento debió haber sido moderno!", dijo. Y después confesaron: "Estuvimos a punto de ser Los García". Ambos, sin dejar el chiste de lado, coincidieron en que ésta época posmoderna hace que todo pase muy rápido, asi es que estuvieron de acuerdo en plantear ese juego con el nombre que los llevó a la fama.
Dicen que el éxito los sorprendió, que no se lo esperaban. Además, perspicaces, juran que a veces no lo entienden. Sin embargo, afirmarn que nunca dejaron de intentar, de luchar, de trabajar. Están convencidos de que el training no sólo les permitió conocer el mundo, sino también concerse y conocer incluso a su propio espectáculo, pues confiesan que no hay mucho más ensayo que el de las funciones mismas. Claro, el guión de punta a punta sin parar en aproximadamente una hora y cuarto.
Cuando les pregunto sobre algún altercado sobre el escenario, cuentan que les pasó de quearse sin voz. Una vez a cada uno, en Buenos Aires en los dos casos. Y saludan a los más de 150 jóvenes que llenaron la sala el día de la primer función. Es comprensible, en 15 minutos Los Modernos vuelven al ruedo.


Benjamín Rivera Valdés dijo
Hola, cómo estás, espero que bien interesante el artículo, adios.... feliz sábado...
25 Abril 2009 | 07:29 PM